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Baby conspiracy

BABY•CONSPIRACY

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LOS MEJORES JUGUETES PARA LA CONSPIRACIÓN DE LOS BEBÉS. Por Mila Waters

Quizás os hayáis preguntado alguna vez cómo consiguen desplazarse por toda la casa para ponerlo todo perdido unos tiernos criaturas que no saben andar —o lo hacen muy despacio—.

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Pues bien, la respuesta es tan sencilla como impactante:
Con nuestra ayuda.
Somos nosotras quienes les facilitamos la movilidad.
Si tenemos en cuenta que un bebé normal pesa unos 7 kg con seis meses y unos 10-12 kg tras cumplir su primer año, no es difícil comprender nuestras razones para querer que aprendan a moverse solos lo antes posible.
Por eso el parque móvil de cualquier bebé no tiene mucho que envidiarle al garaje de una estrella del rock:
triciclos, quads, bicicletas para el equilibrio, andadores, cochecitos, patinetes, karts...
La habitación de un niño es como un miniparking. Y cada uno de sus vehículos tiene una función distinta.

Pensemos en el andador, por ejemplo. Inventado ya en la Edad de Piedra por un grupo de Homo sapiens rematadamente vagos, lleva miles de años ayudando a desplazarse a máxima velocidad a bebés de todo tipo, incluso a los más pequeños.
Además, permite que las manos tengan total libertad de movimiento, facilitando así su diabólico plan de ponerlo todo perdido.

O el triciclo, que suele contar con un volquete. ¿Sabéis para qué?
Para facilitar la dispersión a gran escala de las manchas. ¿Sabíais que una carga de barro en esos pequeños transportines tiene capacidad para ensuciar hasta 30 kg de colada recién hecha?

El caballito de madera no suele contabilizarse como medio de transporte porque despliega su potencial muy lentamente; pero no os dejéis engañar, porque su escasa velocidad solo es inversamente proporcional a su efectividad. Gracias a él, los peques se desplazan hasta el punto elegido de forma imperceptible, ponen algo de chocolate bajo las patas del balancín y lo incrustan a fondo en el interior de cualquier tipo de fibra. Cortinas, alfombras, ropa... da igual lo que haya en el suelo, lo dejan hecho un cuadro.

Si lo analizamos bien, el parque móvil de los peques es un círculo vicioso:
en cuanto adaptas tu velocidad al caballito, pasan al andador;
cuando aprendes a controlar el andador, ellos saltan al cochecito con ruedas.
Y no te has hecho aún al cochecito cuando pasan a la siguiente etapa.
Al final siempre ganan: o bien eres incapaz de seguirles el ritmo o ya estás demasiado cansada como para intentar prever el funcionamiento del siguiente trasto.

CONSEJO:
Sea como sea, siempre acabas teniendo que lavar algo.
Al menos procura que sea a la velocidad de la luz. Y recuerda: no se puede controlar a los bebés, pero sí las manchas.