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Baby conspiracy

BABY•CONSPIRACY

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Pequeñas estrategias que surten un gran efecto. Por el doctor Peterson

El Instituto para la Investigación Neurocientífica Infantil —fundado y dirigido por mí— ha demostrado que los más pequeños se valen de estrategias verdaderamente sutiles para manchar la ropa. Algunas de ellas ni siquiera parecen estar dirigidas a la generación de una mancha, pero, tras rigurosos estudios, os puedo asegurar que todo pasa por la misma —y pegajosa— razón.

Privación del sueño.

Probablemente la estrategia más común de la Conspiración de los Bebés.
Todos los bebés y peques que forman parte de conspiración tienen problemas para dormir,
y si duermen bien, es porque lo hacen encima de ti. Tu estómago muta en almohada y te ves en mitad de la noche con sus pequeños pies en la cara. Todos los padres y madres del mundo son plenamente conscientes de este hecho.
No parece que esto pueda estar directamente relacionado con las manchas, ¿verdad?
¡Y eso es lo inteligente! No nos dejan dormir por la noche para que estemos cansadas durante el día.
Y luego a ver quién puede dirigir la orquesta de la casa con tres horas de sueño a las espaldas. Intentar hallar la energía necesaria para limpiar y cambiar al bebé tres veces después de una noche en vela, es sencillamente imposible.

Enfermedades

Los bebés siempre tienen algo. Siempre.
¿Y sabes qué? Les da igual.
Aunque a ti no. Ellos pueden tener fiebre por la noche y estar estupendamente a la mañana siguiente. Pero eso no va así en los adultos. Primero te infectan con todos esos gérmenes de gripe que incuban en las guarderías, los parques infantiles o cualquier otra reunión de niños. Luego te dejan la salud por los suelos desde principios de octubre hasta finales de marzo. Eso les despeja el camino para poder mancharlo todo tranquilamente. Y, si consigues sobrevivir al invierno, contraatacan con gripe estomacal, piojos, hemorragias nasales...

Juguetes

Hemos encontrado una verdad absoluta acerca del comportamiento de los niños: Ellos nunca recogen. No importa lo grandes que se hagan
Y no es una cuestión de pereza ni de ignorancia, sino una sutil técnica que apoya a la estrategia de privación del sueño.
Tú crees que los tienes calados porque conoces "el mítico truco de la piececita de plástico", pero eso no es más que una ínfima parte de su repertorio, como tuvimos oportunidad de demostrar en el estudio. A continuación, exponemos nuestros hallazgos:

"El mítico truco de la piececita de plástico"

Dejan uno de esas minúsculas piezas apilables de plástico justo frente al borde de su cama para que tú, IRREMEDIABLEMENTE, la pises por la noche. Cegado por el dolor y la rabia, te resultará imposible volver a conciliar el sueño hasta la hora de levantarte ( => privación del sueño).

"El zapato-mina"

Consiste en un zapato cargado hasta arriba de arena y barro del parque y colocado estratégicamente para que le des una patada al acercarte a verlos por la noche. Muy astuto, la verdad, porque se te queda todo enganchado en los pies y lo acabas esparciendo por toda la casa.

"El patinete agazapado"

Ese patinete que te espera en medio del pasillo, oculto en la oscuridad de la noche, para hacerte caer de culo ( => privación del sueño).

"La trampa para osos"

Un cochecito de bebé sepultado entre peluches puede convertirse en una trampa fatal por la noche. Primero te atrapa el pie con las asas, luego te machaca la espinilla con el armazón del capazo y finalmente te hace caer al suelo o pisar el patinete... ( => privación del sueño).

"La alarma infinita"

Un pérfido invento que puedes encontrar fácilmente en cualquier bazar de barrio.
Básicamente consiste en un juguete con sonido, pero con una peculiaridad: no se puede apagar. La única forma de apagarlo es sacarle las pilas. Por desgracia, no hay casa en el mundo que tenga el destornillador adecuado para su exclusivo sistema de tornillos. Y si lo tienes, nunca es lo bastante pequeño. De modo que el dichoso juguete siempre está encendido. Tras una hora de cuentos, nanas y besitos de buenas noches, un último sorbito de agua, otro beso y un último último sorbito de agua —ahora ya sí, mamá—, tu peque se duerme finalmente. Tú sales de puntillas de la habitación y... ¿qué pisas?

Esta treta requiere mucha planificación por parte de los conspiradores. Y hasta el momento solo se conoce una solución. Entra aquí para conseguir ayuda.